viernes, 9 de abril de 2010

¿El aprendizaje es algo trivial?


¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Al aprendizaje debemos darle la importancia que se merece, pues de ninguna manera es algo trivial. El aprendizaje lo vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida desde que nacemos.
Las competencias son la manera más eficaz de llegar al aprendizaje de algo detallado, utilizando todas nuestras capacidades para lograrlo, como son nuestras habilidades, valores, actitudes y sentimientos.
De ninguna manera el aprendizaje se puede observar o medir con unas simples preguntas, para esto se requiere de todo un proceso, que tanto el maestro como el alumno demuestren en cuanto a la adquisición de competencias.
En todo momento, es importante, tener claridad entre los conceptos, la diferencia entre ser competente y competitivo, nos lleva a reflexionar, el primer termino nos hace mención a las capacidades que aun siendo operativas, se encuentran articuladas propiamente con distintas forma de saber, mientras que ser competitivo, se refiere al rol concreto dentro de unas relaciones sociales de ganar-perder.

Al cuestionamiento inicial, no es posible observar y medir el aprendizaje, es un proceso adaptativo mediante el cual, construyendo el conocimiento de la realidad, del mundo, el sujeto se construye a sí mismo como ser humano, siempre reorganizando en todo momento la propia estructura cognitiva desde donde continuará su desarrollo toda su vida como se menciona en un inicio a través de sus propios procesos de asimilación, con solo algunos indicadores, es necesario diversificarlos, ya que los procesos de enseñanza-aprendizaje para adquirir o construir el aprendizaje son complejos. Este logro, es personal, por lo cual cada individuo tiene su propia forma de adquirirlos.

En todo proceso educativo, es importante partir de nuestro entorno, donde se ubica nuestro educando, tener la certeza si realmente logro apropiarse de la información necesaria para avanzar al siguiente nivel de aprendizaje, sin embargo, al momento de certificar su aprendizaje solo utilizamos algunos instrumentos, con los cuales, solo se limita dicho proceso, sin embargo, es necesario tener la seguridad de en esta ponderación va implícita su capacidad de ser competente.

Un punto importante es aquel que nos indica la conceptualización del aprendizaje significativo, donde el maestro media conocimientos, a través de herramientas físicas o psicológicas (contenidos), lo cual es una actividad normal en nuestra práctica docente, sin embargo, solo en parte estamos contribuyendo al proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que el estudiante aprende por sí mismo, solo a través del interés del docente por su alumno será posible mejorar nuestra práctica educativa.

A todo esto, es importante retomar la propuesta de la RIEB respecto a la educación basada en competencias, un aprendizaje en donde los alumnos al egresar deben tener los conocimientos, habilidades, actitudes y valores como resultado de su preparación y puedan enfrentar y resolver problemas reales de su entorno.

El aprendizaje de ningún modo es susceptible de medirse en base a una escala numérica. Simplemente es el análisis y estudio de lo que el educando es capaz de hacer o no. A esto es a lo que realmente se refiere la educación basada en competencias.

Es indudable que el aprendizaje no puede estar establecido únicamente por las necesidades de la industria, sobre todo si tenemos en cuenta que nuestros alumnos todavía se encuentran en un proceso de desarrollo físico, afectivo, cognoscitivo y emocional, por lo tanto, solo capacitarlo para el trabajo, sería limitarle la posibilidad de un desarrollo integral, para esto, ser competente debemos entenderlo como la concordancia de habilidades, conocimientos y procesos que nos hacen funcionar en el mundo cotidiano, que nos vuelven mejores personas, mejores estudiantes y posteriormente mejores ciudadanos

Concepciones del Aprendizaje.

Pensar que en el hacer no hay teoría es ingenuo.
El hombre por naturaleza es un ser curioso, dada su condición de ser racional. Por ello, ha venido evolucionando, tanto en su desarrollo psico-motor como en la conformación de su estructura cognoscitiva; permitiéndole mejorar sus condiciones de vida, incluyendo las modificaciones que ha generado en su entorno.
El constructivismo, el aprendizaje significativo, socio-constructivismo, y la psicología cognotivista constituyen hoy en día tema obligado dadas sus características y mejores aplicaciones en el sistema educativo en nuestro país.
No se debe perder de vista lo que respecta al aprendizaje significativo, puesto que es una situación que ubica en la búsqueda de los fundamentos del mismo; hecho que lo ha conducido por el camino del constructivismo, cuyos principios y conceptos soportan la implementación de estrategias para la incentivación del aprendizaje.
En razón de lo expuesto, el propósito de este trabajo es realizar un análisis y evaluar las diferentes concepciones del aprendizaje en función al enfoque en competencias; atendiendo al aprendizaje por descubrimiento, aprendizaje significativo, psicología cognitivista, constructivismo y socio-constructivismo.
Podemos considerar que la construcción de la representación del mundo social tiene dos dimensiones fundamentalmente que están estrechamente interrelacionadas. Una, la dimensión psicológica, que contribuye a construir esquemas de conocimiento que se caracterizan por crear conceptos y estereotipos muy persistentes y coherentes. La otra, la dimensión social, abarca desde el ámbito socio-familiar y educativo (formal y no formal), hasta los espacios informales de los medios de comunicación.
Todos esos espacios son actos de interpretación y oferta cultural. En todos existe un, unos soportes, unos recursos, unos tiempos, unos ritmos, unos espacios, unas relaciones que se establecen. Sobre todos es necesario una reflexión pedagógica, que no es sólo teórica, sino que debe vincular teoría y práctica porque son inseparables: toda práctica tiene detrás una teoría consciente o inconsciente y porque toda teoría surge de una práctica.
Uno de los aspectos más destacados en los objetivos es de animación sociocultural se refiere a la concepción que se tiene del entorno y el medio. Según una determinada perspectiva, el aprendizaje será más fácil partiendo de lo inmediato (entorno) que habitualmente se conoce de manera escasa y deformada donde las actividades y ecosistemas interactúan (medio), y la efectividad de ese aprendizaje será tanto más eficaz cuanto más actividad se realice, más acción física-sensorial y manipulativa.
Esta interpretación está instalada en una concepción de la psicología cognitiva del aprendizaje que se basa en el método inductivo La idea de aprendizaje es que ha de basarse en la acción y que sólo se aprende lo que se descubre por sí mismo, especialmente dirigido al mundo próximo, y se aproximan a una realidad a través de la emotividad más que de la racionalidad conceptual.
Pero no hay cambio moral sin cambio conceptual y el concepto, como decía Vigotsky, surge y toma forma en el curso de una operación compleja dirigida hacia la solución de problemas.
La percepción de los individuos no se produce de manera espontánea o natural, es decir, asimilando y recibiendo las informaciones y estímulos que el entorno nos envía. Lo que se percibe se debe a que parte de sus necesidades intelectuales, psicosensitivas, o de forma inconsciente a través de las señales e informaciones que necesita o cree que necesita para poder sobrevivir.
Por tanto, la percepción no es un contacto neutro, íntegro, incontaminado de otros elementos (culturales y, por tanto, vivenciales, experienciales, intelectuales) con el medio. No se percibe como si el individuo no tuviera (la mente como un papel en blanco donde no hay nada escrito) un conjunto de registros que condicionan, precisamente, el tipo de preguntas que buscará en ese entorno.
Lo que hace significativo un conocimiento, es decir, con posibilidades de ser incorporado a la memoria intelectual y experiencial de la persona, es el grado de referentes que esa percepción-información, pueda aportar para resolver sus problemas. Podría darse la situación en que, no sólo algunas de las personas no tuvieran la capacidad requerida para conocer por sí mismos el entorno (problematizado), sino que, aunque fueran capaces, ese conocimiento y habilidades adquiridas no transformaran los Valores y Actitudes que supuestamente deseamos conseguir.
Por otro lado, una mirada interdisciplinar sobre el medio, exigiría la resolución globalizada de problemas que integraran elementos de la cultura vivida y no sólo académica-formal y que se basara en el proceso de construcción del conocimiento más que en los datos y hechos acumulados.
Sin embargo, el análisis de esta expresión cultural, no es homogénea, ni pura. Se ha de considerar que conviene limpiarla por una prudente crítica cultural que cuestione los valores en los que se basa aunque siempre, evidentemente, desde un plano de respeto y diálogo cultural entre iguales. Conseguir ese diálogo sólo será posible si creamos condiciones de intercambio desde posiciones que no sean de eminencia y siempre que no sustituyamos las voces de los actores en el ámbito educativo, ayudado por un enfoque interdisciplinar, al tiempo que remiten a un marco de transformación social en el que insertar la acción educativa, siempre que las intervenciones no se conviertan en puntuales dentro del planteamiento educativo y curricular.
Esto es doblemente necesario porque estos movimientos representan a los sectores organizados de la sociedad, con planteamientos de cambio más o menos parcial o sectorial, pero que tienen voluntad y una cierta experiencia en la lucha por la transformación social, en una perspectiva de base.
Por último, no se debe considerar estas concepciones de aprendizaje, desde la perspectiva de alta cultura educativa, ya que se trata de buscar conexiones y puntos de enlace entre el los ámbitos formales y los no formales, haciéndolas centrar en la perspectiva de la visión en competencias y una acción transformadora.